«420 es una clase en la que se puede aprender muchisimo»

Jorge González y Pablo Carneiro, de 14 y 15 años, forman una de las tripulaciones de 420 del Monte Real Club de Yates. Navegan juntos desde hace algo más de un año, después de que los entrenadores evaluasen sus cualidades físicas y técnicas, y comprobasen que podían complementarse a la perfección.

En sus entrenamientos han demostrado de lo que son capaces, y poco a poco han ido adentrándose también en el mundo de la competición, en el que aspiran a conseguir pronto buenos resultados.

Hoy hablamos con ellos para que nos cuenten sus experiencias navegando en 420 y formando parte de un equipo en el que la compenetración debe ser total para lograr sus objetivos.

Jorge, Pablo, contadnos, ¿cómo es la experiencia de navegar en 420?

Jorge: La verdad es que es muy emocionante. Uno nunca se aburre de navegar en este tipo de barco, que exige mucha concentración. Es una clase que implica estar muchas horas pensando en la vela, en la navegación, en cómo tener a punto el barco, y también, por supuesto, en las tácticas y en la teoría. A mí personalmente, al principio me costó un poco dar el salto a la clase doble, porque tuve que aprender muchas cosas nuevas, pero también es verdad empezó a gustarme muy pronto.

Pablo: Lo cierto es que navegar en 420 resulta a veces algo difícil, porque es un barco muy técnico. Para mí, el cambio de clase no fue tan brusco como le pasó a Jorge porque ya navegaba en clase doble. En todo caso, pese a las dificultades que puedan surgir, es una experiencia muy bonita.

Navegar en 420 es algo que requiere una muy buena condición física pero, sobre todo, una gran compenetración con el compañero, y vosotros aún no lleváis mucho tiempo navegando juntos, ¿cómo es vuestra relación a bordo del barco?

Jorge: Yo creo que nuestra relación es muy buena, básicamente porque tenemos los mismos objetivos. Tanto Pablo como yo queremos competir dando lo máximo de cada uno, y trabajar mucho para llegar muy alto. En ese sentido no hay problemas, porque los dos queremos lo mismo.

Pablo: A veces, en el barco, hay momentos de tensión en los que discutimos sobre la estrategia a seguir o la forma de navegar, pero por lo general no nos peleamos. Normalmente las decisiones las toma Jorge, que ejerce de patrón, pero cuando no está clara la táctica, intentamos tomar la decisión correcta entre los dos. Lo cierto es que nos compenetramos bien.

¿Y vuestras primeras competiciones juntos? ¿Cómo han sido?

Pablo: Fueron muy buenas experiencias, pero en las que se pasan muchos nervios y tensión. En estas regatas vemos el nivel que tenemos en relación a la flota, y a veces eso nos pone nerviosos, pero también nos motiva a seguir mejorando.

Jorge: Ya participamos en el Campeonato de España y hace muy poco tiempo en la Copa de España, y nuestros resultados han ido mejorando desde que empezamos. Ahora, con nuestro nuevo barco, intentaremos seguir por este buen camino.

Además de participar en competiciones de 420, en la primera prueba del Trofeo de Otoño J80 del MRCYB habéis navegado en dos de los barcos participantes, como tripulación acompañante. ¿Cómo habéis vivido esa experiencia? ¿Qué habéis aprendido compitiendo con gente más experimentada?

Jorge: Tenemos muy buen recuerdo de esa experiencia. La gente de J80 fue muy amable al habernos dejado participar con ellos. Yo personalmente aprendí mucho porque me dejaron hacer muchas cosas como llevar la caña, hacer banda, llevar el gennaker…

Pablo: Yo no puede participar tan activamente en el barco como Jorge, pero sí observar la forma de realizar las maniobras y de tomar las decisiones de gente con más experiencia, de la que aprendí muchas cosas.

Aunque lleváis poco tiempo navegando en 420, ¿pensáis ya en dar el salto a otras clases? ¿Cuáles son vuestras perspectivas de futuro?

Jorge: A mi me gustaría probar otras clases, pero por ahora tenemos pensado seguir en 420, mejorando y perfeccionando resultados.

Pablo: Coincido con Jorge. De momento aún es pronto para decidir dar el salto a otra clase. Acabamos de empezar en 420 y creemos que en este barco podemos aprender aún muchísimo.

Es una entrevista de Rosana Calvo.