
Inicio :: Parque nacional islas atlánticas
Todos tendemos a definir nuestro lugar de origen como algo sin igual en el mundo. Y hay lugares magníficos y grandiosos en todo el planeta, seguramente mucho más ansiados que éste. Pero todo depende de aquello que uno busque. En estas líneas os enseñamos esta villa situada al borde del mar, característica que le ha valido para ser conocida en todo el mundo, aunque enmarcada también en un espacio rural, ese campo gallego lleno de sosiego y generador de leyendas. Probad a conocerla y luego cada uno decidirá si vale la pena. Quizá podráis decir luego que sí, que es un lugar magnífico para pasar unos días, o toda la vida.
El paseo de Monte Boi es tal vez la senda más apropiada para apreciar y otear los confines marítimos de Baiona y lo que rodea al Monte Real Club de Yates. Circunda gran parte de la base de la fortaleza, en un recorrido de casi 2 kilómetros que se inicia sobre la playa de A Cuncheira y concluye bajo la Torre del Reloj del fortificado, junto a la Puerta Real, tras salvar un secreto pasadizo.
Se inauguró el 20 de enero de 1995. Tiene el firme de tierra y varios tramos cercados por bancales de piedra y granito, materiales predominantes en el ornamentado de todo el paseo. Una vez que se emprende el camino, el paseante tiene oportunidad de admirar las playas de Cuncheira, Os Frades y Barbeira, las islas Estelas y Cíes, Monteferro, Panxón y Praia América. Durante el recorrido se descubren innumerables calas dispersas y tranquilas, algunas con accesos habilitados mediante escalinatas de piedra, y dos hornacinas labradas en la pared de la muralla: la de Nuestra Señora de las Angustias (pasado Os Frades) y la de San Telmo, después de la Torre del Príncipe.
El plácido sendero avanza entre el mar pausado o agitado, según la estación, y un monte fecundo de robles, sauces, fresnos y, mayoritariamente, pinos. Para reposar tiene tres cuidadas y bien distintas áreas de descanso, una de ellas idílica (la de A Figueira).